ECONOMÍA
Soluciones deben ser las respuestas
Dania Guacara
Como diría Orison Swett , la economía consiste en saber gastar; y el ahorro, en saber guardar. Sin duda algo que identifica las falencias de nuestros gobiernos. Muchas familias se vieron afectadas en su economía, la situación en medio de la crisis solo empeoraba, los diferentes bonos disminuyeron un poco la fricción en los bolsillos de los bolivianos. Sin embargo, el comercio informal es el que prevalece y hasta ahora está afectado incluso después de haber pasado ya un semestre desde que empezó en confinamiento.
El modo de subsistencia cambia de acuerdo a las posibilidades y oportunidades, y cada uno es testigo de eso, pero, es necesario mirar más allá que solo nuestra billetera. El bono contra el hambre ya fue aprobado, y sin duda será un amortiguador para las familias que más lo necesitan. Sin embargo, hay otra realidad que está presente y no se puede ocultar. Los recursos para el bono son posibles gracias al Contrato de préstamo entre el Estado y el Banco Internacional de Reconstrucción y fomento del Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de desarrollo (BID). No obstante, esto podría ocasionar inconvenientes a la larga en la economía del país.
No se niega que de alguna manera las familias agradecen el apoyo, pero no se puede
vivir de bonos y peor aún, acostumbrarse a ello. La inevitable enfermedad del
Covid-19 nos tomó por sorpresa, pero es preciso plantear propuestas para salir
adelante económicamente. Es necesario que después de las elecciones se trace
formas para mejorar la situación en las empresas, tanto privadas como estatales
para habilitar empleos, nuevos y seguros. Tal vez sea un camino moroso y viable
a décadas en el futuro, pero es como el respirador permanente que Bolivia necesita.

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