EDUCACIÓN




Programas de  mal en peor



                                                                                                      Dania Guacara Marca

Los programas televisivos cada vez van en decadencia. A finales de marzo, cuando empezaba la cuarentena por el COVID-19, las redes sociales, especialmente Facebook, hacían eco del rechazo del público que había hacia la transmisión del programa Calle 7 emitido por Unitel. El programa seguía emitiéndose  pese a que la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) y el Ministerio de Obras Públicas lo prohibieran.

Los programas con masiva afluencia de personas son un mal ejemplo para el cumplimiento de la cuarentena. Y como una forma "entretenimiento" deja mucho que desear. Lo único que se espera es que posterior a la crisis sanitaria se reflexione y se tome en cuenta el rechazo de los padres hacia este tipo de contenido. Ni el horario ni el tiempo de transmisión (18 horas a la semana) es apropiado para los  niños. Este tipo de programa solo incita a la decadencia moral y promueve la promiscuidad sexual.
En nuestra sociedad, debido al ambiente social es muy común en adolescentes y jóvenes llegar a casa y encender la televisión. La televisión, los videojuegos o el Internet se ha convertido en una forma de descanso y parte del tiempo de ocio. Sin embargo, es innegable el impacto negativo que éstos dispositivos tienen en los más jóvenes. Así como lo explica un artículo publicado en 2012 por la revista Polis, existe una sutil manipulación de muchos programas (Como Calle 7) en sus espectadores. 

Si no se cuenta con la capacidad de discernimiento es imposible ver a la  televisión como medio educativo. Desde los programas animados hasta los novelas los programas muestran cada vez más actos violentos y sexualizados. En este tiempo de crisis es vital reflexionar sobre el consumo de contenidos no adecuados y sobre todo en el "ciberocio" que cada día se normaliza.

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