BOLIVIA
Los dos males de la crisis
Dania Guacara
Marca
La crisis sanitaria del Coronavirus desnuda
la evidente inestabilidad por la que atraviesa Bolivia. Desde que empezó la
cuarentena nacional, uno de los sectores más afectados es el comercio informal
(familias que viven del trabajo diario). Asimismo, a la par del virus, la
corrupción en el gobierno de Añez cubrió gran parte del escenario en el tiempo
de crisis. Tras más de dos meses de confinamiento;
el gobierno transitorio decidió flexibilizar la cuarentena en algunos
departamentos con el fin de reactivar parte de la economía. Sin embargo, al no
prever equipamiento sanitario adecuado, esa determinación pone en riesgo a los
bolivianos que temen por su salud.
Gran parte de nuestra
economía se debe al comercio informal y si bien, muchos hacen lo que pueden por
no salir de su casa, hay familias enteras que no tienen que comer en el día a
día y se ven obligados a salir ante la necesidad. La decisión que tomó el gobierno para
flexibilizar la cuarentena refleja el estado cadavérico de la sociedad. Fueron
muchas las quejas de la población que pedía trabajar debido a su necesidad económica.
Pero, la decisión del gobierno para entrar en una cuarentena dinámica, sin
prever mayor equipamiento sanitario, fue errónea por lo que se siguen
incrementando los contagios y la situación se vuelve cada vez menos controlable.
Desde
el inicio de la cuarentena dinámica hasta la fecha, el Ministerio de Salud
reportó 22.476 casos positivos. Ante esta situación, cabe resaltar que el salto
en la curva de contagios refleja la decisión precipitada por el gobierno. La
aglomeración de personas en lugares públicos solo generará más descensos y
aumento de casos. Se debe tomar en cuenta que
los hospitales no están equipados adecuadamente para atender a los pacientes es
más difícil para los médicos brindar una atención apropiada.
Es evidente que la gestión
de Áñez no actuó de manera oportuna para mejorar la situación en el país. El
Gobierno con cada caso de corrupción empezando desde las irregularidades y
malos manejos en YPFB, Entel y Boa, hasta el sobreprecio en los respiradores,
transitorio solo demuestra la incapacidad que tiene para gobernar.
Por otro lado, la flexibilización de la cuarentena solo ha
ocasionado que los decesos y contagios incrementen en un abrir y cerrar de ojos,
de tal manera que Bolivia llegará a un punto en el que los hospitales colapsen.
Es momento de que el gobierno asegure la salud de los bolivianos implementando
equipamientos de bioseguridad en los hospitales.
Cada vez mejor, Dania.
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